Orientación
¿Tienes un Perico?
Tener un perico no es algo insignificante, sino todo lo contrario. Si bien este proyecto promueve e invita a la población a no tener psitácidos (pericos, loros y guacamayas) como mascotas (porque son aves silvestres que no son domesticables), entendemos que hay matices y que la realidad es dura: incluso si quisiéramos rehabilitarlos a todos, esto sería imposible dado que la estructura de instalaciones y recintos, tanto públicos como privados, destinados a la conservación de estas especies no es suficiente.
La mayoría de los centros de rescate, rehabilitación, conservación y manejo operan a sus máximas capacidades y con sobrepoblación de muchos ejemplares. Los recursos siempre son limitados y no siempre hay lugar para todos.
La mejor manera de evitar esta situación es:
- Dejar de preservar la tradición de que son mascotas. Nunca tengas pericos nativos como mascota.
- Denunciar a vendedores, traficantes, puestos ambulantes y personas involucradas en el tráfico de fauna silvestre.
- Denunciar casos de tenencia en condiciones de maltrato o abuso: jaulas pequeñas, picaje, abandono o negligencia.
- En la medida de tu interés y posibilidades, participar y colaborar con las organizaciones que se dedican a esto. Todo suma.
Como hemos explicado en el proceso de rehabilitación, algunas aves no serán candidatas para regresar al medio silvestre por causas múltiples: impronta, especie foránea a la región, enfermedades o condiciones físicas, o porque el tutor no cuenta con las condiciones para ponerla en manos adecuadas.
En este caso, cuando las condiciones sean desfavorables para el destino del ave, la recomendación es mantenerla con su tutor — pero en las mejores condiciones posibles.
¿Cuáles son “las mejores condiciones” para un perico?
- Perchas naturales de madera sin tratar, con distintos diámetros y texturas.
- Alimentación variada basada en frutas y vegetales frescos de temporada. Evitar semillas de girasol — son nocivas para el hígado a largo plazo.
- Disponibilidad permanente de agua limpia con limpieza diaria de bebederos.
- Espacio amplio que permita vuelos cortos. No hay un máximo: entre más, mejor.
- Enriquecimiento ambiental constante: ramas, hojas, frutos enteros, juguetes de cartón natural.
- Exposición regular a luz solar indirecta para salud ósea y procesos metabólicos.
- Revisiones periódicas con veterinario especializado en aves. Las aves esconden signos de enfermedad hasta que es grave — si está visiblemente mal, tienes poco tiempo para actuar.
- El acompañamiento veterinario desde el primer día es imprescindible.